Christmas trip

Estas navidades, habré rodado unos 2800km, divididos en dos salidas. La primera, con Sergio y su inagotable Bmw 1200GS nos llegamos hasta Granada, pasando por Alcañiz, Teruel, Cuenca, Albacete, Granada y finalmente Cabo de Gata, haciendo una parada técnica en Alicante para volver. Un total de 5 días. Clima más bien frío y algún día fuimos por debajo de los 0 grados.

El segundo viaje, en solitario, fue de tres dias. Barcelona-Calatayud-Medinaceli-Soria-Aznuy-Berga-Barcelona. 1400 km en total, rodando una media de 7 horas al día. Clima benigno y aunque con algo de viento en algunos tramos.

En ambos casos, el primer objetivo es llegar a Alcañiz. Se puede llegar o bien por les Terres de l’Ebre o bien por Caspe-Mequinenza. En ambos casos, los paisajes son espectaculares. Una opción de ruta larga es llegar hasta Móra d’Ebre para enfilar la C-45 hacia Maials.  Durante un buen rato la carretera pasada al lado del río Ebre y cañones formados por miles de años del paso de este rio, que tanta vida aportan. Allí, tirar por la N-211 hacia Caspe y Alcaniz. En cuanto abandonamos la zona más secana de Lleida y entramos en el embalse, los paisajes montañosos nos acompañaran un buen rato. Para comer, en Caspe hay un asador en el centro (menú 12€) y el Parador en Alcañiz, asequible y excelente ternasco.

En el segundo viaje, desde Caspe tomé unas carreteritas (Escatrón y Belchite) para llegar a Calatayud, pasando por Daroca. Unos de los objetivos era hacer parte de la ruta del Cid y Daroca es un pueblo con su encanto medieval, aun con sus murallas. Este tipo de pueblos, serán una constante. En algunos casos con marketing turístico y en otras auténticas joyas de la historia en riesgo de perderse. Al llegar a Calatayud ya era oscuro con lo que limité mi visita a un rápido tour motorizado. Una gran cosa de las motos es que no hay casco viejo que se les resista. Al poco rato, llegaba a Ateca, pueblo donde dormí esa noche, en un castillo con nombre parejo. Este databa del s.X y tuvo y su relevancia en las hazañas del Cid.

El segundo día, había 3 claros objetivos: llegar lo más cerca de Berga a dormir (Aznuy), pasar por Medinaceli y visitar Soria. Gran sorpresa, positivísima, Medinaceli. Un pueblo realmente medieval. Con Siurana y Santillana de Mar de los pueblos de piedra más bonitos. A todo esto, debo reconocer mi falta de capacidad para dimensionar las poblaciones, sorprendiéndome de lo grandes que son algunos pueblos y de la gente que llega a vivir ahí. Con lo que aún la sorpresa era más mayúscula. Y de Soria, pues N-122, Tarazona, Ejea de los Caballeros y finalmente Aznuy, donde vería la cabalgata de reyes más auténtica en muchos años. Destacaría, a parte de los paisajes del Moncayo, el pueblo de Ágreda. Un pueblo, al que me acerqué sorprendido por un enorme bloque de defensa en piedra que se veía desde ese tramo de la nacional. Villa morisca y cristiana. Seguro que esos muros y piedras tuvieron un papel relevante en la historia castellana.

El tercer día, estaba cantado. Balaguer, Solsona y Berga. Allí, me esperaba mi familia para ir al teatro. Mi primo, siguiendo la estela de su padre, participaba en els Pastorets, obra teatral que representa el nacimiento de Jesús. Cuando terminó todo, chaqueta, pantalones, botas y al lío, que Barcelona no espera.