Ganar dinero por ser saludable: Healthy-Coin

“A modo de introducción, en este post os planteo un proyecto de criptomoneda relacionada con blockchain, micropagos, salud, digitalización y algo de futuro incierto. Son solo unos apuntes. para asentar unas bases conceptuales de algo que puede modificar algunos hábitos, siempre con la intención de una mejora de la calidad de vida de las personas.”

 

En un mundo no muy lejano, y que puede que sea mañana, ser una persona saludable tendrá dobles beneficios. El beneficio indiscutible de gozar de mejor salud (ausencia de enfermedad) y el beneficio pecuniario y puramente lucrativo.

Suena algo raro y extraño pero el mundo está avanzando hacia los micropagos. Bien, llegados aquí, debería añadir cierto contexto al asunto. Y para ello usaré una palabra que crea polémica a todos a los estadios a los que va: bitcoin. Pero esta maldita palabra para algunos, bendecida por otros es la punta de un icerbeg, que esconde grandes maravillas para nuestro futuro. Detrás de bitcoin, se esconde algo tan espectacular como blockchain, o las cadenas de bloques. 

Estas cadenas de bloques no son nada más que ‘información’ que se replica y se asegura en miles de ordenadores, validándose mútuamente. De manera que una transferencia, ya no depende un o dos bancos, sino que se descentralizada y se asegura de tal modo que los bancos o las notarías podrían dejar de ser necesarios. Blockchain y contratos inteligentes, en resumen, una solución perfecta para muchas de las necesidades de las organizaciones de hoy en día. Y unos valores que encajan en la sociedad que viene.

Y como último y tercer concepto antes de pasar a la acción es que detrás de cada criptomoneda hay un proyecto que pretende resolver una solución a través de la tecnología. Si ese proyecto es interesante y aporta un valor real, tendrá sentido. No morirán las criptomonedas por ser criptomonedas, sino que morirán porque los proyectos que hay detrás no son ganadores. Como cualquier otra cosa en la vida.

Mi proyección para el futuro es la completa digitalización de la salud. La tecnología médica avanza exponencialmente y lo que hoy encontramos en caros quirófanos, mañana estará en nuestros hogares. El “home health” o el autociudado a través de la tecnología, Decenas de cómodos y discretos dispositivos nos podrán monitorizar y analizarnos constantemente. Lo harán sistemas inteligentes contra monitorizaciones en big data. Un datito interesante: un episodio de ‘infarto’ se puede prever tres días vista. Usando tecnología, podemos avanzarnos a nuestro cuerpo. Si somos capaces de confrontar nuestras métricas con parámetros de personas muy parecidas a nosotros, podemos prever respuestas. Imaginad que mi electro se compara con millones de electros de sujetos como yo, además de tener en cuenta mi propio histórico. Magia, brujería y vulneración de las leyes divinas.

Estas previsiones, están cerca de cumplirse por dos motivos. El primero es la posibilidad de ‘hardware’ de que eso suceda. De hecho, hay dispositivos para ello, pero a un coste demasiado elevado para un uso en el hogar. Y en segundo lugar, ahora tenemos el’ software’ que nos permite gestionar toda esta data de un modo seguro, anónimo e imposible de piratear.

Una de esas maravillas que confirma estas proyecciones es IOTA. Este proyecto nace como una forma de realizar micropagos en el entorno del internet de las cosas (IoT). Es un protocolo que permite que un reloj, una nevera y un detector de humos se hablen entre si y compartan esa información. Las posibilidades comerciales y de marketing de eso son inimaginables. P&G estará encantado de que la nevera LG informe del stock de sus productos para lanzar una oferta en el momento adecuado. Por cierto, IOTA cotiza a día de hoy, 15 de enero de 20118, entorno los 3.6$

Los micropagos, se presentan como una forma muy justa de retribuir. Gracias a los contratos inteligentes de redes como Ethereum, los pactos son siempre justos. Y en el mundo de la publicidad no podía ser menos. Brave, es una plataforma (en forma de navegador) que distribuye el presupuesto publicitario entre aquellos que sí hacen publicidad, incluyendo a los generadores de contenido como los propios usuarios. Steem, una red social en blockchain, retribuye a los usuarios que dan ‘likes’ como a los propios generadores de contenidos. Cualquier interacción tiene su valor publicitario. Y para medirlo, solo hace falta marcar los criterios y el sistema hace el resto.

Bien, ¿y todo esto como hará que cobremos por hacer salud? Pues la respuesta no tiene nada que ver con todo esto: pirámide poblacional y presupuestos. El sabido que los sistemas de salud, no pasan por sus mejores momentos. En España, la crisis rebanó la cabeza a la mitad de las fuerzas comerciales de los laboratorios. Los estados no están para gastos. Los presupuestos van para pagar deuda y pensiones. Y los más liberales, las facturas sanitarias son inasumibles por gran parte de la población. La forma en como abordaremos la salud se verá radicalmente tuneada. Un paciente cada vez más empoderado, más informado y conectado no dejará su bien más preciado a la serendipia de un médico loco.

Y al final, el dinero es solo un instrumento que podemos usar para muchos fines, legítimos cuales sean ellos. ¿Por qué no usarlo en beneficio de la salud y retribuir al ciudadano por cuidarse? Sí, es nuestro deber como seres inteligentes pero también como seres egoístas, tenemos opción de escoger.

La “Health Coin”, es una criptomoneda para los micropagos desde dispositivos de salud al usuario. Éste, tiene un wallet donde se le acumulan los micropagos por realizar ciertas actividades o tener ciertos hábitos. Simplemente se va acumulando dinero (pudiéndose predeterminar previamente) en el wallet, pudiéndose redimir en los exchanges disponibles o directamente desde el wallet.

Hagamos un ejercicio de visualización y viajemos un poco en el futuro. Un poco, no mucho. Quizá un par o tres de años. Y hay un anuncio de una aseguradora que propone un nuevo tipo de póliza. La “m-ADN”, la llaman. Se basa en un coste escalado en función de tus hábitos de vida. Tras un estudio de tu ADN te realizan un plan de salud personalizado. De cumplirlo, las tarifas que se aplican son del rango bajo. Si no se aplican, se pagan la cuota máxima. Y cada asegurado, tiene un plan de precios y de salud distinto, por su predisposición genética a ciertas enfermedades. De momento, no suena nada de ciencia ficción. Simplemente, no estamos aún preparados.

La aseguradora podría firmar un contrato inteligente en blockchain con cada asegurado, programando los términos de las obligaciones de ambas partes. A partir de ahí, el sistema empieza a trabajar. La cuestión principal es como alimentamos a ese sistema con data, con información. Hoy, la tarea debería ser algo manualizada, dando lugar al incumplimiento. Este tráfico de datos debe ser automático e inalámbrico por parte de dispositivos aún por inventar.

A nivel de privacidad, es absoluta. Cada transacción, cada movimiento de información es convertida en moneda. La compañía nunca tendría acceso a los datos personales, solo el propietario. Básicamente porque esa información no está en ningún sistema propiedad de nadie. Si en nuestro contrato se indica de comprar frutas y verduras y nuestra nevera lo lee, envía esa información que, tras verificarse en los nodos, dará un importe. Si vamos al gimnasio y quemamos las calorías necesarias, al final del día se acumulará a nuestro balance. El altro grado de propiedad de la información puede facilitar una mayor tasa de adopción. Con el dinero acumulado en ese wallet, el usuario puede destinarlo a reducir su cuota o convertirlo en otra criptomoneda.

O eso mismo podría hacer el estado, para contribuir a una sanidad más equitativa y justa. Gracias a la tecnología tendremos la oportunidad de penalizar aquellos que conscientemente contribuyen a un mayor gasto sanitario, no cuidándose lo suficiente. De las aseguradoras, les dedicaré un post entero, puesto que va a ser otra industria que aun no se han percatado de lo que les viene.

Monetizar el mundo de la salud puede resultar algo muy interesante. La tecnología jugará un papel primordial y no podemos dar la espalda a los beneficios que nos aportará. Solo es cuestión de tiempo que vayamos incorporando pequeños dispositivos que nos ayudarán a un mejor control de nuestra salud.