Viajando al futuro.

A la hora de pensar nuevas ideas de negocio es fundamental, como digo siempre, pensar en qué necesidades hay que resolver. En algunos casos nos podemos centrar en el presente e intentar desarrollar mejoras para cosas que ya existen. O quizá algún nuevo invento. Pero a menudo toca hacer viajes al futuro, entrar en el submundo de la especulación y apostar por algunos de los personajes capaces de aventurarse a hilvanar un futuro coherente y plausible.

Uno de los autores que atina muy bien es Gerd Leonhard. Plantea, como Castells, dudas acerca del papel de la humanidad en la era de la digitalización, que indefectiblemente, será redefinido por la relación hombre-máquinas-robot inteligentísimo. Tiempos interesantes, en principio, donde nos replantearemos nuestro papel de humanos. El hombre podrá desarrollarse como ser creativo, un artesano de las ideas, dejando a las máquinas repetitivas y chaplinianas tareas.

Y es que eso ya está pasando. En pocos años las capacidades -de todo- están creciendo exponencialmente. Las industrias han pasado del ‘gradualmente’ al ‘de repente’. Si repasamos brevemente nuestras vidas nos daremos cuenta de como hemos cambiado muchísimos hábitos. Y lo más jóvenes, ni los han tenido. En Suecia, los niños adolescentes apenas han visto un billete. Raramente hacemos algo sin que haya una interacción digital de por medio. Hay datos que te dejan bastante abrumado. Y a su vez, eso abre un nuevo mundo de oportunidades. ¿Cuántos hábitos podemos cambiar, otra vez, en tan sólo 5 años?

Y para ello habrá soluciones, algunas conducirán al cambio. Otras, lo seguirán de cerca. Y muchas más morirán en ese intento, con ganas e ilusión para seguir intentándolo.